Autoafirma tus propios derechos y defiéndelos siendo una persona asertivva

Asertividad

Autoafirma tus propios derechos y defiéndelos siendo una persona asertivva

Con cariño, para Noe…

La asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás, sin dejarse manipular y sin manipular a los otros. Es la capacidad de un individuo para transmitir a otra persona sus opiniones, creencias o sentimientos de manera eficaz y sin sentirse incómodo. (Kelly, 1982).

La asertividad es un comportamiento comunicacional en el que la persona ni agrede, ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones de una forma consciente, congruente, directa y equilibrada, comunicando así sus ideas y sentimientos defendiendo los derechos asertivos sin herir ni perjudicar a nadie, mediante la autoconfianza en lugar de la ansiedad, la culpa o la rabia.

Se trata de  una serie de conductas observables, pensamientos y emociones que forman parte  esencial de las habilidades sociales que nos ayudan a mantener relaciones interpersonales satisfactorias y está muy ligada al cariño y respeto por nosotros mismos y por los demás, aumentando así nuestra autoestima, ya que mediante este estilo de comunicación nos sentimos respetados y valorados al responder correctamente mediante una serie de habilidades que responden a nuestras convicciones y esquemas mentales y que nos hacen sentirnos bien con nosotros y con los demás.

Cualquier comunicación que emprendamos, podemos afrontarla de las siguientes formas: con asertividad, agresividad o pasividad.

La asertividad se sitúa en el punto intermedio entre la pasividad y la agresividad hacia la capacidad de relacionarse con los demás de igual a igual, no estando ni por encima ni por debajo. Sólo quien posee una alta autoestima, quien se aprecia y valora a sí mismo, podrá relacionarse con los demás en el mismo plano, reconociendo a los que son mejores en alguna habilidad, pero no sintiéndose inferior ni superior a ellos.

Las personas asertivas son percibidas como autoeficientes, al ser capaces de hacer aquello que creen y desean hacer.

La conducta asertiva permite darse a conocer, perseguir nuestros objetivos respetando el derecho de los demás y mantener una relación de confianza con nuestros interlocutores.

La asertividad es una estrategia y estilo de comunicación que  se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares:

La pasividad: Si nuestra conducta en una interacción es pasiva, dejamos de defender nuestros derechos o de expresar nuestras opiniones ante nuestro interlocutor, permitiendo así  que terceros decidan por nosotros, o pasen por alto nuestras ideas. Esta situación, provoca cierto grado de frustración al no poder alcanzar nuestros objetivos en la conversación, y por lo tanto una baja autoestima, ya que al inhibirnos estamos reforzando el temor a no ser aceptados por los demás. Esta conducta es propia de personas que no saben cómo manifestar su desacuerdo respecto a ciertos temas ,se trata de personas consideradas tímidas, que tienden a sentirse pisadas y no respetadas y que se quedan bloqueadas ante el “no saber qué decir” por miedo, excesiva cortesía..etc., con consecuencias poco positivas de las que luego se arrepienten por lo que no han sido capaces de decir.

La agresividad: se presenta cuando no somos capaces de ser objetivos y respetar las ideas de los demás, se trata de personas que tienden a pisar a los demás y no tienen en cuenta las necesidades del otro, con consecuencias de las que más tarde se  arrepienten.

Ante estas situaciones (agresiva y pasiva) el uso de la asertividad se muestra como una herramienta infalible que nos capacita para poder explicitar nuestra crítica, nuestras opiniones, creencias… de acuerdo con las características de la comunicación en la que estamos participando.

¿Eres una persona asertiva?

A grandes rasgos, una persona asertiva se define por:

  • Saber decir que no y mantener con firmeza su postura, aunque sea contraria a la de la mayoría.
  • Expresarse de forma fluida y sin titubeos.
  • Mirar a los ojos de las personas ante su postura.
  • Hablar sin denotar agresividad ni en el tono ni en las palabras.
  • Saber verbalizar un problema y buscar la mejor manera de resolverlo.
  • Reaccionar y exigir respetuosamente cuando no se siente respetada o escuchada.
  • Criticar de manera constructiva y respetuosa.
  • Expresar sentimientos verbalizándolos.

Los derechos asertivos

Los derechos asertivos sirven para situarnos al mismo nivel que los demás. Teniendo en cuenta estos derechos, no es difícil conseguir una conducta asertiva para poder aplicar en nuestras relaciones sociales. Aunque a unas personas les contará más que a otras un poco menos, como todo aprendizaje, es necesario practicar y consolidar los resultados.

  1. Algunas veces, usted tiene derecho a ser el primero.
  2. Usted tiene derecho a cometer errores.
  3. Usted tiene derecho a ser el juez último de sus sentimientos y aceptarlos como válidos.
  4. Usted tiene derecho a tener sus propias opiniones y creencias.
  5. Usted tiene derecho a cambiar de idea, opinión, o actuación.
  6. Usted tiene derecho a expresar una crítica y a protestar por un trato injusto.
  7. Usted tiene derecho a pedir una aclaración.
  8. Usted tiene derecho a intentar cambiar lo que no le satisface.
  9. Usted tiene derecho a pedir ayuda o apoyo emocional.
  10. Usted tiene derecho a sentir y expresar el dolor.
  11. Usted tiene derecho a ignorar los consejos de los demás.
  12. Usted tiene derecho a recibir el reconocimiento por un trabajo bien hecho.
  13. Usted tiene derecho a negarse a una petición, a decir “no”.
  14. Usted tiene derecho a estar solo, aun cuando los demás deseen su compañía.
  15. Usted tiene derecho a no justificarse ante los demás.
  16. Usted tiene derecho a no responsabilizarse de los problemas de los demás.
  17. Usted tiene derecho a no anticiparse a los deseos y necesidades de los demás y a no tener que intuirlos.
  18. Usted tiene derecho a responder, o no hacerlo.
  19. Usted tiene derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  20. Usted tiene derecho a tener sus propias necesidades y que sean tan importantes como las de los demás.

Técnicas asertivas.

Las personas poco asertivas suelen sufrir mucho cuando se enfrentan por algún motivo ante una discusión. Para ello existen las técnicas asertivas que permiten afrontarlas con las mejores garantías.

Las técnicas asertivas tienen la gran ventaja de que son capaces de afrontar cualquier discusión partiendo del respeto de uno hacia el otro y  del respeto hacia uno mismo.

Aprender y poner en práctica estas técnicas lleva su tiempo, pero puede ser un punto de partida para convertir una discusión en una oportunidad y no en un problema.

Técnica del disco Rayado          

Consiste en repetir el propio punto de vista una y otra vez, mediante una frase corta que sintetice lo que queremos y repetirla, con tranquilidad, sin que te dejes influir por aspectos irrelevantes, ofertas, sin entrar en discusiones ni provocaciones que pueda hacer la otra persona, respetando los turnos de palabra. Es una técnica fácil de aplicar y bastante eficaz en la que acabamos disuadiendo a la otra persona en su intento de manipulación, siempre y cuando tengamos muy clara nuestra postura.

Mediante esta  técnica, no se ataca a la otra persona, más bien, se le da la razón en ciertos aspectos,  insistiendo en repetir el argumento una y otra vez hasta que la otra persona queda convencida o, por lo menos, se da cuenta de que no va a lograr nada más con sus ataques, consiguiendo así reforzar nuestro mensaje para que llegue y llame su atención sin que pueda ignorarlo ni desviarlo. Su fin es hacernos oír, sin dejar de sentirnos cómodos.

Ejemplos:

  • Tú tienes la culpa de que llegáramos tarde, como siempre
  • R. Tenía que terminar un trabajo y no tenía otro momento
  • Pero es que siempre llegamos tarde a todas partes y estoy harto.
  • R. Es verdad, pero en este caso, sabes que no podía hacer el trabajo en otro momento
  • Pero es que siempre, por una causa u otra, eres tú la que nos hace llegar tarde.
  • R. Será verdad, pero te repito que esta vez no tuve otro remedio que terminar el trabajo que tenía pendiente, etc.
  • Hazme este favor…
  • R. no puedo tengo que hacer esto que es más importante…
  • Pero necesitaría que me hicieras esto…
  • R.: lo comprendo, pero es que tengo esto que es más importante
  • es que necesito…
  • R.: Sería estupendo, pero es que tengo la otra tarea que me urge más
  • Nunca me escuchas cuando te hablo.
  • R.: Sí te escucho. Lo que pasa es que me has hablado cuando estaba corrigiendo unos ejercicios.
  • ¡Sabes perfectamente que cuando hablo nunca me escuchas!
  • R: Te repito que, cuando me has hablado, estaba pendiente de la corrección y no he podido escucharte

 

Técnica del Banco de Niebla

 

Esta es otra de las técnicas que están más extendidas. También se la llama técnica de la claudicación simulada, o fogging.

Consiste en dar la razón a la persona en lo que se considere puede haber de cierto en sus críticas, pero negándose, a la vez, a entrar en mayores discusiones. Así, se dará un aparente ceder el terreno, sin cederlo realmente, ya que, en el fondo, se deja claro que no se va a cambiar de postura.

En esta técnica,  no negamos  ninguna de las críticas realizadas por el interlocutor, sino que  la escuchamos, convenimos con parte de ella y la matizamos en vez de  contraatacar  con otras críticas, ya que negarla  sería como seguirle el juego o “entrar al trapo”.

También podemos contestar con un “sí”  y a continuación expresar nuestra opinión. No se trata de darle la razón a nuestro interlocutor, sino simplemente de decirle que comprendemos su punto de vista, lo cual puede sorprenderle y paralizarle durante un momento, el cual aprovecharemos para introducir nuestra opinión.

La técnica del banco de niebla debe ser utilizada con precaución ya que su uso frecuente la hace perder eficacia. Es aconsejable su uso en aquellas situaciones de abierta manipulación por parte del interlocutor o cuando las demás técnicas no sean efectivas.

Mediante esta técnica, lo que estamos demostrando a nuestro interlocutor es que cambiaremos de opinión  si lo estimamos conveniente, pero no porque el otro se empeñe en ello.

Para esta técnica, es muy importante controlar el tono de voz en el que se emite la respuesta, ya que si se dice de forma dura y tajante o excesivamente despreciativa, puede suscitar agresividad en el interlocutor. El tono debe de ser tranquilo y hasta ligeramente reflexivo, como meditando las palabras que nos dice el otro.

Ejemplos:             

 

  • Tú tienes la culpa de que llegáramos tarde, como siempre
  • (Banco de niebla:) – Sí, es posible que tengas razón.
  • Claro, como siempre, tienes otras cosas que hacer antes de quedar.
  • (B. N.): Pues sí, casi siempre tengo otras cosas que hacer antes.
  • Pues estoy harto de que por tu culpa siempre lleguemos tarde
  • (B. N.) – Ya, es verdad, siempre llegamos tarde.
  • Nunca me escuchas cuando te hablo.
  • Puede que tengas razón.
  • ¡Claro que tengo razón!
  • Es posible.
  • ¡Claro que es posible!
  • Ya, no te lo voy a negar.

 

Aplazamiento Asertivo

 

Se trata de una técnica muy útil cuando no se sabe qué responder en ese mismo instante, estamos excitados o nerviosos o creemos que podemos cometer errores, cuando percibimos que no se sabe dar una respuesta efectiva  inmediata, o cuando estamos indecisos y no tenemos una respuesta rápida porque nos sintamos abrumados por la situación y no nos sintamos capaces de responder con claridad y competencia. Consiste en aplazar la respuesta que vayamos a dar a la persona que nos está desafiando,  hasta que  nos sintamos tranquilos  y capaces de responderle apropiadamente, tranquilos y sin  malas contestaciones.

Ejemplos:

 

  • Tú tienes la culpa de que llegáramos tarde, como siempre
  • Aplazamiento asertivo: Mira, es un tema muy polémico entre nosotros. Si te parece, lo dejamos ahora, que tengo trabajo y lo hablamos con calma mañana ¿vale?. Si la persona insistiera, nosotros debemos insistir por
  • Nunca me escuchas cuando te hablo.
  • Aplazamiento asertivo: Mira, no es la primera vez que me haces esta afirmación. Ya ha ocurrido otras veces entre nosotros y sabes lo delicado que es. Te propongo aplazarlo porque en este preciso momento estoy en plena corrección de exámenes.

 

El que tu aplaces la contestación es una postura personal tuya, tan válida como cualquier otra, y los demás deben de respetarlo.

Técnica de Ignorar.

 

Esta técnica se suele recomendar cuando el interlocutor está muy nervioso, alterado o enfadado.  Se trata de una técnica delicada porque el tono sosegado que se emplearía puede entenderse como una provocación, por lo que es muy importante controlar el tono de voz. Un tono despectivo o brusco solo suscitaría mayor agresividad en el otro (que ya está enfadado), porque lo interpretaría como una provocación. Lo mejor es adoptar un tono especialmente amable y comprensivo, respetuoso con el enfado de la persona y ser lo más empático posible.

Ejemplos:

  • ¡Tú tienes la culpa de que llegáramos tarde como siempre!
  • Ignorar: Me parece que estás muy enfadado, así que creo que es mejor hablar de eso luego.
  • ¡Estoy harto de que nunca me escuches!
  • Ahora estás muy mal humor. De ahí que crea conveniente aplazar esta conversación para otro momento más idóneo.

Técnica para procesar el cambio.

Es muy útil, ya que no suscita agresividad en la otra persona ni incita a defenderse a nadie y ayuda tanto a la persona que la emite como a la que la recibe.

Consiste en desplazar el foco de discusión hacia el análisis de lo que está ocurriendo entre las dos personas, dejando a un lado el tema principal de la discusión. Es como si nos saliéramos del contenido de lo que estamos hablando y nos viéramos “desde fuera”, es decir, se sale fuera del foco de la discusión para adoptar una visión global que posibilite relativizar la propia discusión.

El gran valor de esta técnica es que no genera agresividad en el interlocutor.

El objetivo es poder cambiar el centro de atención de la discusión. Esto será posible olvidándose por un momento del tópico de la discusión para centrarse en lo que verdaderamente ocurre en la relación.

Ejemplos:

  • Tú tienes la culpa de que llegáramos tarde, como siempre
  • TPC: Pues no sé porqué lo dices. Llegamos tarde porque tú te empeñaste en grabar el partido de fútbol en vídeo.
  • ¡Pero qué cara tienes! Yo me puse a grabar el partido porque vi que estabas pintándote y no acababas nunca. Además, tú sabes muy bien quién es el que siempre está esperando en la puerta y quién es la que, en el último momento, tiene cosas importantes que hacer…
  • TPC: Mira, nos estamos saliendo de la cuestión. Nos vamos a desviar del tema y empezaremos a sacar trapos sucios, o – Estamos los dos muy cansados. Quizás esta discusión no tiene tanta importancia como le estamos dando no crees?.
  • Nunca me escuchas cuando te hablo.
  • TPC: No te escucho porque tienes el don de hablarme cuando más concentración necesito.
  • ¡Cómo puedes decir eso!
  • TPC: Mira, discutiendo así no llegaremos a nada. Tú sabes bien cómo nos sentimos después de este tipo de discusiones. Es tarde y hemos tenido un día muy largo. Valoremos si vale la pena continuar. ¿Te parece bien?
  • ¿No te parece que nos estamos saliendo de la cuestión?, ¿por qué crees que hemos llegado a este punto de enfrentamiento?, ¿no te parece que estamos demasiado enfadados ahora?, etc……..

Quizás lo más difícil en una discusión es precisamente lo que propugna esta técnica: ser capaces de mantenernos fríos y darnos cuenta de lo que está ocurriendo. No meternos “a saco” en contenidos que no nos llevan a ninguna parte, no dejarnos provocar por incitaciones ante las que creemos necesario defendernos. Es mucho más efectivo reflejar objetivamente qué es lo que está ocurriendo y reconocer nuestra parte de culpa (“estamos cansados los dos”), que defender a capa y espada cualquier pequeño ataque que nos envíen.

Técnica del Acuerdo Asertivo.

 

Esta técnica se parece algo a la del Banco de Niebla, pero va un poco más allá, ya que no se queda en ceder terreno sin mayores comentarios, sino que consiste en responder a una crítica, admitiendo que has cometido un error (si es el caso) dejando claro, además, de que una cosa es el error cometido y otra, el hecho de ser buena o mala persona. Es útil en situaciones en las que reconocemos que la otra persona tiene razón al estar enfadado, pero no admitimos la forma de decírnoslo, con reproches o de forma violenta o agresiva.

 

Esta técnica logra apaciguar o dar la razón al interlocutor al admitir el error, es decir, se cede pero se insiste en el error cometido y no en como uno es, separa claramente el “hacer” del “ser”. Si aplicamos varias veces esta respuesta con personas que tienden a generalizar, podremos evitar el ser etiquetados en el futuro. Esta técnica va encaminada a prevenir que esto ocurra, abordando el peligro de etiquetar a las personas.

Por ejemplo:

 

  • Tú tienes la culpa de que llegáramos tarde como siempre.
  • Acuerdo asertivo: Tienes razón, llegamos tarde por mi culpa. Pero sabes que, normalmente, no suelo ser impuntual.
  • Nunca me escuchas cuando te hablo.
  • Acuerdo Asertivo: Tienes razón al decir que no te escucho, sobre todo cuando estoy corrigiendo. Pero en otras circunstancias no es así.

 

María Teresa Vallejo Laso

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