Decálogo de la ansiedad

decalogo de la ansiedad

Decálogo de la ansiedad

DECÁLOGO DE LA ANSIEDAD

  

  

decalogo de la ansiedad

 

Desactiva el miedo al futuro. La ansiedad es una emoción negativa orientada hacia lo que sucederá. Existe la ansiedad creativa, que es positiva porque nos permite progresar, pero la negativa nos bloquea. El remedio para esta segunda se llama aquí y ahora. Trabaja lo diario con tenacidad.

Disecciona y comprende tus miedos. El miedo al futuro y a lo desconocido es natural, pero no nos debe paralizar. Si lo peor que podría ocurrir es lo que nosotros mismos imaginamos, no hay nada que temer porque podemos calcular las reacciones. Toma papel y lápiz y clasifica tus miedos de más a menos.

Romper con el circuito del miedo. Nuestro cerebro toma como real aquello que tememos aunque no llegue a ocurrir; por eso cuando anticipamos algo lo sufrimos tanto o más que si fuera real. Para detenerlo debemos centrarnos en el presente.

Deja de escuchar tu cuerpo. La hipocondría es un problema de interpretación. El individuo está atento a los síntomas de su cuerpo y se pone nervioso, su organismo se alerta y eso le hace pensar que efectivamente le ocurre algo. Ser aprensivo es vivir en un sin vivir.

Reaprende los hábitos de pensar y de comportarse. Dejar de pensar en clave de enfermedad, no prestar atención a las noticias médicas y evitar leer prospectos de los medicamentos son tres bastiones que nos libran de la hipocondría.

Aprovecha la enfermedad como un momento de reflexión y reencuentro. Si estamos convalecientes, podemos aprovechar para hacer balance de nuestra vida para corregir hábitos y mejorarla. Si quienes están enfermos son personas cercanas a nosotros, es una llamada para acercarnos a ellas y reconciliarnos. El sufrimiento es psicológico y el dolor es físico: llévate bien con los dos cuando lleguen.

Entender el paro como una pausa para corregir el rumbo. Un parado puede sentir vergüenza, culpa, y ver menguada su autoestima. Tras pasar el duelo natural, hay que asumir la nueva situación, planificar las finanzas y afrontar el futuro con una actitud activa y práctica. Hay que intentar ver lo sucedido como una oportunidad para encontrar algo mejor.

Cambiar los miedos irreales por los reales. Una manera de vencer la ansiedad es restringir nuestro temor a las cosas que ya están sucediendo y encararlas en clave de soluciones. Lo que aún no ha pasado, no existe.

Evita los excitantes. El exceso de café, té, chocolate y otras sustancias estimulantes agravan los problemas de ansiedad; más aún si se combinan con agentes nocivos como el tabaco y el alcohol.

Recuerda cómo respirar. Las personas que sufren ansiedad olvidan respirar lenta y profundamente. Implicar en cada caso aliento, vientre, pulmones y clavículas y dejar pasar los pensamientos nos ayuda a recobrar la calma.

 

Referencias Bibliográficas
Rojas, E. 2011. No te rindas.

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