Depresión

La depresión es un problema de notable importancia clínica y con un gran impacto psicosocial.

La depresión es una enfermedad que altera de forma intensa los sentimientos y los pensamientos. La forma más frecuente de manifestarse es estado de ánimo depresivo (en niños y adolescentes puede tornarse en irritabilidad), disminución del interés por el placer, pérdida de peso y /o cambios en el apetito (disminución o aumento), insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotor, fatiga o pérdida de energía, sentimientos de inutilidad o de culpa, dificultad para pensar, concentrarse y tomar decisiones, pensamientos recurrentes de muerte y perdida de interés en actividades que previamente resultaban placenteras.

Todos estos cambios que caracterizan la entidad denominada como trastorno depresivo , ponen de manifiesto la concurrencia de alteraciones de carácter:

  1. Comportamental; en general por una reducción de la actividad, del nivel general de respuesta.
  2. Cognitivo; en lo que respecta a la disminución de la capacidad de procesamiento, a la forma de analizar la realidad, a la percepción de sí mismo y de su entorno, y
  3. Emocional-fisiológico, en atención a la percepción de inutilidad, desesperanza, miedo, ira, etc., y de la alteración de funciones tan básicas como el sueño, la alimentación, la actividad sexual, etc.

La depresión es una forma de claudicar, de no abordar y afrontar un problema, debido a la falta de recursos y habilidades para hacerlo. Por tanto, se trata de un problema de falta de recursos y habilidades de afrontamiento. El desencadenante puede ser cualquier situación que ponga a prueba, y supere, esa capacidad. En unos casos puede ser un fracaso profesional, afectivo, la pérdida de un ser querido, un cambio de domicilio, una enfermedad, etc.; en otros casos el desencadenante no está tan claramente definido. Lo importante no es la ocurrencia de un hecho desgraciado o negativo, sino la incapacidad de la persona para superar esa situación. No se puede actuar sobre el pasado, pero sí sobre cómo manejar del modo más adecuado el problema generado en el presente. Por este motivo, para el tratamiento de la depresión, el suceso desencadenante es anecdótico y los efectos desencadenados centrales.

Esta situación de partida es frecuente en la vida de todos los humanos, por lo que sólo unas buenas armas para afrontar dichas situaciones garantizarán un transcurrir satisfactorio por estas situaciones problemáticas.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DEL DSM-IV PARA EL EPISODIO DEPRESIVO

  1. Presencia de 5 o más de los siguientes síntomas durante un periodo de 2 semanas, que representan un cambio respecto a la actividad previa; uno de los síntomas debe ser (1) estado de ánimo depresivo o (2) pérdida de interés o de la capacidad para el placer.
    • Estado de ánimo depresivo (se siente triste, vacío, llora).
    • Disminución del interés por el placer y por las actividades.
    • Alteraciones en el peso y en el apetito.
    • Insomnio o hipersomnia diario.
    • Agitación o enlentecimiento psicomotor.
    • Fatiga o pérdida de energía.
    • Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos (pueden ser delirantes).
    • Incapacidad para pensar y concentrarse, indecisión.
    • Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida.
  2. Los síntomas no cumplen los criterios para un episodio mixto.
  3. Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
  4. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (drogas o medicamentos) o una enfermedad médica (p.ej. hipotiroidismo).
  5. Los síntomas no se explican mejor por la presencia de un duelo, persisten durante más de 2 meses o se caracterizan por una acusada incapacidad funcional, preocupaciones mórbidas de inutilidad, ideación suicida o enlentecimiento psicomotor.

PROGRAMA GENERAL DE TRATAMIENTO

  1. INICIO DEL TRATAMIENTO

    El objetivo de esta fase es producir una:

    • mejoría en el estado de ánimo del paciente, mediante técnicas de enriquecimiento del medio ambiente; Proyección temporal con reforzamiento positivo y uso del principio de Premack ya que el estado de ánimo del paciente es, al mismo tiempo, causa y consecuencia del problema y forma parte del núcleo del proceso circular que retroalimenta la depresión.
    • mejoría del nivel de actividad: El aumento de la actividad es útil por sí mismo, puesto que energiza el comportamiento e induce un aumento del nivel de respuesta general. Esta eficacia puede verse potenciada por la valoración y conceptualización que hace el paciente de su ejecución.
    • mejoría de otros problemas asociados: Activación fisiológica; Alteraciones del sueño, alteraciones en la alimentación
  2. IDENTIFICACIÓN DEL PROBLEMA Y ESTRATEGIAS DE AFRONTAMIENTO

    El objetivo de esta segunda fase del tratamiento es abordar el problema que ha dado origen al inicio y al mantenimiento de la depresión una vez que el paciente haya mejorado, al menos mínimamente la fase anterior:

    • Autoevaluación y auto-refuerzoque implican para el paciente una tarea de auto-exploración que le permite observar, de una forma concreta, cómo el modo en que valora y afronta los aspectos relacionados con su problema incide directamente sobre él.
    • Resolución de problemas que plantea 5 pasos: orientación general, definición y formulación del problema, generación del mayor número posible de alternativas, toma de decisión y verificación
    • Control cognitivo: el objetivo es analizar el contenido de los pensamientos, valoraciones y creencias de la persona
    • Detección de pensamientos automáticos: mediante auto-observación y auto-registro. La forma de combatir estos pensamientos es aceptarlos como válidos solamente si existen datos que los apoyen y mostrar al paciente la diferencia entre los aspectos emocionales y racionales en el contenido de los pensamientos automáticos.
    • Eliminación de atribuciones negativas: ya que se ven influidos por la historia de aprendizaje de la persona, variables personales, factores situacionales y sociales, etc.
    • Búsqueda de recursos específicos de la persona: Los más frecuentes se refieren al comportamiento social y al control fisiológico-emocional. El entrenamiento en habilidades sociales ha sido un elemento tradicional en los programas comportamentales, por la relación de dichas habilidades con la capacidad para obtener refuerzo social. Los principales elementos a abordar son: a) las habilidades de conversación, porque permiten mejorar el nivel de interacción verbal, moldear las habilidades de escucha y facilitar ocasiones posteriores de interacción social; b) saber halagar y aceptar el halago de forma adecuada; y c) saber manejar las críticas de forma adecuada y sin implicarse emocionalmente.
    • Prevención de recaídas: se trata de evitar que en el periodo inmediatamente posterior al tratamiento (6 a 12 meses), pueda volver a ocurrir una recaída.