Alcoholismo

El consumo de alcohol está muy arraigado en los patrones culturales de nuestra sociedad debido a que el alcohol es una sustancia que viene siendo elaborada y consumida desde hace miles de años. El que bebemos (alcohol etílico o etanol), pertenece a la familia farmacológica de depresores del sistema nervioso central y sus efectos iniciales sobre la conducta en concentraciones bajas, son estimulantes, reducen la tensión y son una herramienta útil para las situaciones sociales, actuando como mecanismo de cohesión. Entre las funciones que cumple el alcohol, destacan: psicotrópica, terapéutica, alimentaria, mecanismo de cohesión, integración y estructuración cultural, como mecanismo de control social, como instrumento de identificación y diferenciación cultural y /o social, como mecanismo de trasgresiones estructurales, como mecanismo de adaptación en situaciones de cambio, como mecanismo de solución al tiempo vacío social y/o individual y como mecanismo casi irreemplazable de sociabilidad (Di Pardo, 1993). De ahí que el alcohol se consuma frecuentemente, a diario o esporádicamente, acarreando  a un gran número de personas graves problemas tanto a nivel físico, como familiar, psicológico, psiquiátrico y social, convirtiéndose así en un problema que rebasa los límites de la patología médica , llegando a ser su consumo crónico el responsable de lesiones hepáticas, alteraciones del tracto intestinal, del páncreas, síndromes neurológicos, enfermedades musculares, complicaciones hematológicas, trastornos endocrinos, hiperuricemia, osteopenia, cáncer e hipertensión. Consecuencia de esto, el alcoholismo es uno de los problemas que acarrea mayor sufrimiento a las personas que lo padecen y a sus familias, perjudicando gravemente la vida social, personal,  familiar y laboral  y convirtiéndose en muchos casos en un grave problema de salud mental.

A nivel laboral, el consumo de alcohol acarrea accidentes, absentismo, bajo rendimiento, problemática en el grupo de trabajo, cargas sociales, inadecuación-inadaptación y mortalidad y suicidio en trabajadores.

A nivel familiar,  las consecuencias del alcoholismo generan estrés y sufrimiento, conflictos con la pareja, agresividad en las relaciones familiares y posibles repercusiones en los hijos, que se pueden graduar en cuatro niveles: desajuste familiar, separación conyugal, disgregación familiar y degradación familiar.

Tradicionalmente el alcoholismo ha sido considerado como un trastorno progresivo. El consumo de bebidas alcohólicas se inicia en la adolescencia y progresa lentamente, llegando a constituirse en un problema hacia la mitad o al final de los veinte años.

De acuerdo con Bandura, toda conducta de beber, desde la abstinencia, el beber social normal y el abuso del alcohol, se basan en principios similares de aprendizaje, cognición y reforzamiento. La conducta de beber se adquiere y mantiene por modelado, refuerzo social, efectos anticipatorios del alcohol, experiencia directa de los efectos del alcohol como refuerzos o castigos y dependencia física. Algunos determinantes situacionales importantes son los sucesos vitales estresantes, presiones en el trabajo y familiares, el papel de las redes sociales y el apoyo social que tiene el individuo, variando estos factores a lo largo del tiempo.

El consumo de alcohol estaría determinado por:

  • Indicios ambientales antecedentes, que pueden elicitar la urgencia a beber.
  • Las consecuencias conductuales de beber, que pueden actuar como reforzamiento positivo, reforzamiento negativo o estímulo aversivo
  • Aprendizaje vicario, en el que la persona sirve de modelo de la conducta de beber de otros
  • Variables personales, tales como habilidades sociales o competencia en el afrontamiento de conflictos interpersonales.
  • Procesos autorregulatorios
  • Factores cognitivos, tales como las expectativas aprendidas.

PRINCIPIOS BÁSICOS DEL APRENDIZAJE DE LA CONDUCTA DE BEBER

  • El aprendizaje de beber alcohol es una pauta integral en el desarrollo psicológico y en la socialización dentro de una cultura.
  • Las diferencias individuales pueden interactuar con la influencia de los agentes de socialización y con las situaciones ambientales para determinar los patrones iniciales de consumo de alcohol.
  • Las experiencias directas con el alcohol se ven incrementadas en importancia conforme el desarrollo y experimentación con el alcohol continúa.
  • Cuando los factores predisponentes interactúan con una situación en la que la persona siente que no puede hacer frente de manera eficaz, puede darse un episodio de uso abusivo, en vez de un uso normal de alcohol.
  • Si el consumo de alcohol continúa, la tolerancia adquirida por reforzamiento, actuarán produciendo un incremento en la cantidad de alcohol ingerida para producir los mismos efectos que producía al comienzo del abuso del alcohol.
  • Si el nivel de consumo aumenta y el consumo está sostenido a través del tiempo, el riesgo de desarrollar dependencia física y/o psicológica se incrementará.
  • El abuso del alcohol no resulta solo de variables biológicas, del ambiente próximo y de variables psicológicas. Cada episodio de abuso del alcohol tiene consecuencias recíprocas tanto individuales como sociales que, pueden incrementar el consumo de alcohol si se incrementa el estrés o a través de las interacciones persona-ambiente.
  • La influencia de varios factores sociales, situacionales o intraindividuales del consumo de alcohol variará tanto entre individuos como dentro de cada individuo a lo largo del tiempo.
  • La recuperación dependerá de la habilidad individual para elegir explorar los modos alternativos de afrontamiento.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA DEPENDENCIA DE ALCOHOL

  • Necesidad de incrementar considerablemente las cantidades de alcohol para conseguir el efecto deseado o intoxicación: clara disminución de los efectos con el uso continuado de la misma cantidad de alcohol o funcionamiento normal  a dosis o niveles sanguíneos de alcohol que producen un deterioro significativo en el bebedor causal.
  • Síndrome de abstinencia del alcohol.
  • El alcohol, a menudo, se consume para aliviar o evitar síntomas de abstinencia.
  • Un deseo persistente o uno o más esfuerzos inútiles para suprimir o controlar la bebida
  • El uso del alcohol se hace en mayor cantidad o por un período más largo de lo que el sujeto pretendía
  • Abandono o reducción a causa de la bebida de actividades sociales, ocupacionales o recreativas.
  • Una gran parte del tiempo se utiliza en actividades necesarias para obtener el alcohol, consumirlo o recuperarse de sus efectos.
  • Uso continuado del alcohol a pesar de ser consciente de tener problemas recurrentes que son estimulados por dicho uso
  • Consumo recurrente de alcohol que produce incapacidad para cumplir con las obligaciones en el trabajo, escuela o casa.
  • Consumo recurrente de alcohol en situaciones en las cuales existe peligro.
  • Problemas legales o interpersonales con el consumo recurrente del alcohol.

CRITERIOS PARA EL ABUSO DE ALCOHOL (DSM-IV-TR).

  • Consumo recurrente de alcohol que produce incapacidad para cumplir con las obligaciones en el trabajo, escuela o casa.
  • Consumo recurrente de alcohol en situaciones en las cuales existe peligro.
  • Abandono o reducción, a causa de la bebida, de actividades sociales, ocupacionales o recreativas.
  • Problemas legales o interpersonales relacionados con el consumo de alcohol.

CRITERIOS PARA LA INTOXICACIÓN POR ALCOHOL (DSM –IV-TR).

  • Ingestión reciente de alcohol.
  • Cambios psicológicos de comportamiento desadaptativos clínicamente significativos (sexualidad inapropiada, comportamiento agresivo, labilidad emocional, deterioro de la capacidad de juicio y deterioro de la actividad laboral o social) que se presentan durante la intoxicación o pocos minutos después de la ingesta de alcohol
  • Uno o más de los siguientes síntomas que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de alcohol:
    • Lenguaje farfullante.
    • Incoordinación.
    • Marcha inestable.
    • Nistagmo
    • Deterioro de la atención o de la memoria.
    • Estupor o coma.
  • Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

CRITERIOS PARA LA ABSTINENCIA DE ALCOHOL (DSM-IV-TR)

  • Interrupción (o disminución) del consumo de alcohol después de su consumo prolongado y en grandes cantidades.
  • Dos o más de los siguientes síntomas desarrollados horas o días después de cumplirse el criterio A:
    • Hiperactividad autonómica (p.ej., sudación o más de 100 pulsaciones).
    • Temblor distal de las manos.
    • Insomnio.
    • Náuseas o vómitos.
    • Alucinaciones visuales, táctiles o auditivas transitorias, o ilusiones.
    • Agitación psicomotora.
    • Ansiedad.
    • Crisis comiciales de gran mal (crisis epilépticas).
  • Los síntomas del criterio B provocan un malestar clínicamente signivicativo o un deterioro de la actividad social laboral o de otras áreas importantes de la actividad del sujeto.
  • Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.