TABAQUISMO

Se considera adicción tabáquica o tabaquismo el consumo habitual de productos elaborados del tabaco, especialmente cigarrillos, que suponga un riesgo para la salud a medio o largo plazo para sí mismo o para otras personas (fumar pasivo). La adicción al tabaco está provocada principalmente por uno de sus componentes activos, la nicotina que actúa sobre el sistema nervioso central y cuya acción acaba condicionando el abuso de su consumo. El fumador sufre una dependencia física y psicológica que genera un síndrome de abstinencia. La adicción al tabaco produce enfermedades nocivas para la salud del consumidor, siendo la primera causa de invalidez y muerte prematura en el mundo.

MODELOS EXPLICATIVOS DEL TABAQUISMO

Modelo de la teoría general de la afectividad

 

Las razones típicas para probar los cigarrillos suelen ser la curiosidad, la conformidad con los patrones del grupo de compañeros o amigos, la rebelión, el inconformismo y la identificación con los adultos. Según Tomkins, fumar se emplea como una forma de regular los estados emocionales internos, produciendo reacciones emocionales positivas y reduciendo las reacciones emocionales negativas provocadas por diversas situaciones. Fumar motivado por la curiosidad implicaría afectos positivos de excitación e interés, mientras que fumar motivado por la conformidad con el grupo sería un caso de fumar por afecto negativo, ya que la persona fumaría para evitar los sentimientos negativos que acompañan al rechazo por parte del grupo.

 

Modelo ecológico

 

El cigarrillo en sí mismo es una entidad biológica que proporciona una variedad de efectos farmacológicos.  Fumar cada cigarrillo es una función de la interacción entre el ambiente con sus tres aspectos: biológico, social y físico y las consecuencias de fumar, que puede incluir un complejo patrón de conductas (tomar café, escuchar música, hablar con amigos en una fiesta, etc.). Desde el punto de vista de este modelo, fumar puede cumplir varias  funciones:  proporcionar placer al fumador; reducir la tensión o recuperación cuando está cansado; cohesión social; forma de conducta expresiva; y liberar el malestar producido por el descenso de los niveles de nicotina, siendo debidas estas funciones a los efectos farmacológicos de sus componentes y a la estimulación proveniente del aire caliente y del impacto sensorial de la manipulación del cigarrillo encendido con las manos y la boca.

 

Modelo analítico-funcional

 

La conducta adictiva del  tabaquismo se puede explicar como el resultado de alguna combinación de:

  • Factores de control: características biológicas y un repertorio comportamental concreto (modelos reforzados de consumo,  contacto directo con drogas, etc.).
  • Estado motivacional determinado: condiciones de privación social, dolor, ansiedad, deseo de placer, etc.).
  • Condiciones contextuales generales y específicas: ambiente específico familiar, escolar, laboral, comunitario, presencia o no de sustancias en el entorno cotidiano, etc.).
  • Las consecuencias automáticas y/o sociales: derivadas de la auto-administración de la sustancia, produciendo un reforzamiento de modo que acabarán probabilizando el inicio de la cadena conductual
  • Un aspecto central sería determinar si las condiciones generales, suficientes y necesarias para iniciar el consumo, se dan o no, es decir, si de forma previa al consumo se dan las siguientes circunstancias:
  • Un individuo motivado para comenzar a consumir
  • Que tenga modelos o instrucciones que señalen las consecuencias
  • Que se encuentre inmerso en situaciones aversivas y no disponga en su repertorio de respuestas alternativas de escape
  • Que su repertorio personal permita plantearse tal opción
  • Que tenga la sustancia disponible.

CONSECUENCIAS DEL TABAQUISMO

  • Cáncer: Cuando se fuma, el riesgo de padecer cáncer de pulmón es 22 veces mayor, siendo el tabaco responsable de la mayoría de los cánceres de laringe, de boca, esófago y vejiga.
  • Corazón: La presión arterial  aumenta, forzando al corazón a hacer un mayor esfuerzo e incrementando el riesgo de enfermedad coronaria.
  • Cáncer de útero y aborto espontáneo.
  • Cáncer en las vías urinarias: el tabaquismo activo es la causa principal de muchos casos de cáncer de las vías urinarias (vejiga, uretra y riñones).
  • Cáncer de piel: el tabaco no causa melanoma, pero aumenta las posibilidades de morir de él.
  • Enfermedades pulmonares: La obstrucción crónica del pulmón, producida por la bronquitis y el enfisema, produce una discapacidad respiratoria progresiva.
  • Bronquitis crónica: La bronquitis crónica es una inflamación persistente de los bronquios que se caracteriza por tos productiva durante un largo período de tiempo.
  • Enfisema: enfermedad pulmonar crónica que afecta a los alvéolos, se caracteriza por dificultad respiratoria, tos, fatiga, trastornos del sueño y del corazón, pérdida de peso y depresión.
  • Pérdida  de sentidos: prácticamente los cinco sentidos del ser humano se ven mermados a causa del consumo de tabaco:
  • Osteoporosis: el monóxido de carbono es absorbido por la sangre mucho más rápido que el oxígeno. Como consecuencia de esto los huesos de los fumadores pierden densidad, se fracturan más fácilmente y tardan más en soldarse.
  • Cardiopatías: el tabaco es uno de los principales factores de riesgo asociados a las enfermedades cardiovasculares.
  • Úlcera gástrica: el consumo de tabaco reduce la resistencia a las bacterias que causan la úlcera de estómago.
  • Olor corporal: El humo del tabaco y su olor se adhieren con facilidad a ropa, pelo, piel, manos, etcétera.
  • Caída del cabello: el tabaco provoca que el cuerpo sea más sensible al lupus eritematoso que causa la caída del cabello y la aparición de úlceras bucales.
  • Arrugas: el tabaco provoca el envejecimiento prematuro de la piel debido al desgaste que ocasiona en las proteínas que le confieren elasticidad.
  • Deterioro de la dentadura: al interferir en los procesos químicos que tienen lugar en la boca y provoca un exceso de sarro, tiñe los dientes y acelera el deterioro de la dentadura.
  • Halitosis.
  • Discromía de los dedos: el alquitrán que contiene el humo del tabaco se acumula en los dedos y en las uñas tiñéndolos de color amarillento y causando un olor muy molesto.
  • Alteración de los espermatozoides: el tabaco puede alterar la morfología de los espermatozoides y dañar su ADN, lo que aumenta el riesgo de defectos congénitos en el feto.
  • Efectos en el embarazo
  • Efectos económicos
  • Efectos medioambientales: el lanzamiento de cigarros encendidos es causa habitual de incendios forestales, cuyos efectos son devastadores.

PAUTAS PARA DEJAR DE FUMAR

  • Escribe una lista con tus motivos personales para dejar de fumar
  • Lleva contigo la lista e incrementa las razones
  • Consulta la lista si te entran dudas o ganas de fumar
  • Elige una fecha para dejar de fumar y márcala en el calendario
  • Conoce tu hábito anotando el número de cigarrillos, la hora en que enciendes cada cigarrillo y el grado de placer que sientes a fumarlo (de 0 a 5)
  • Repasa una y otra vez tus razones para dejar de fumar
  • Busca la compañía de personas que también quieran dejarlo
  • No consumas el cigarrillo entero. Apágalo a la mitad
  • No fumes en público
  • Retrasa el primer cigarrillo del día
  • Cambia de mano al fumar
  • Evita tentaciones
  • El día elegido, al despertarte piensa en tu objetivo a corto plazo “hoy no fumo” y respeta esta decisión al menos hoy.
  • Si tienes tentaciones de fumar, haz ejercicios de respiración y relajación.
  • Date autoafirmaciones positivas del tipo “puedo conseguirlo”
  • Piensa que eres capaz de conseguirlo, que probablemente has hecho cosas más difíciles a lo largo de tu vida
  • Renueva tu compromiso cada día “Hoy no fumo”
  • Trata de evitar las recaídas (un cigarrillo, trae otro)

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