Depresión en la infancia y adolescencia

Cuando se habla de depresión infantil, nos estamos refiriendo a cuatro conceptos diferentes pero relacionados entre sí:

 

  • La tristeza normal
  • La depresión como síntoma: tristeza patológica en la que hay que valorar la frecuencia, intensidad y duración de la misma, es decir cuando la tristeza aparece durante mucho tiempo, casi dada día y durante la mayor parte del día y es tan intensa que el niño o adolescente llora de forma exagerada, desconsolada, incontrolable y afligida por cualquier cosa.
  • La depresión como síndrome: conjunto de síntomas que aparecen y desaparecen: tristeza, irritabilidad, pérdida de interés, fatiga, sentimientos de inutilidad y culpabilidad, enlentecimiento psicomotor, insomnio, ideas de suicidio, falta de apetito, pérdida de peso y dificultad para concentrarse y que interfieren con la actividad escolar o social del menor.
  • La depresión como trastorno: cuando responde a un parámetro de duración (los síntomas aparecen durante un período mínimo de dos semanas); gravedad (aparecen al menos cinco síntomas y estos provocan un malestar clínicamente significativo); curso o historia natural (representan un cambio respecto a la actividad que antes tenía el menor); disfuncionalidad (los síntomas provocan deterioro social y escolar; no es debido a otras causas (enfermedad, drogas, duelo, etc.).

Los dos tipos principales de trastornos depresivos en niños y adolescentes son:

TRASTORNO DEPRESIVO MAYOR

  • Presencia de la mayor parte del día, casi cada día, durante al menos dos semanas consecutivas, estado de ánimo triste o irritable.
  • Pérdida del interés y de la capacidad para disfrutar de actividades que antes eran placenteras (anhedonia).

Presencia de al menos cuatro síntomas de los siguientes:

  • Cambios de apetito o peso o incapacidad para conseguir el peso apropiado para su edad.
  • Insomnio o hipersomnia
  • Cambios en la actividad psicomotora
  • Falta de energía
  • Sentimientos de infravaloración o culpa.
  • Dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones.
  • Pensamientos de muerte o ideación, planes o intentos suicidas.

Cuando la aparición de estos síntomas no se explica por una enfermedad, consumo de drogas o duelo por la muerte de un ser querido y estos síntomas interfieren con la capacidad para estudiar, jugar o salir con los amigos, se experimenta un intenso malestar que interfiere con el funcionamiento diario del niño o adolescente, estamos ante la presencia de un trastorno depresivo mayor.

TRASTORNO DISTÍMICO

Es un tipo de depresión menos grave e incapacitante, aunque los síntomas son muy prolongados y crónicos.

  • Presencia durante un período mayor a un año de un estado de ánimo triste o irritable prácticamente a diario y la presencia de al menos dos de los siguientes seis síntomas:
  • Baja autoestima.
  • Pesimismo o desesperanza.
  • Pérdida o aumento de apetito.
  • Cambios en el patrón de sueño.
  • Falta de energía o fatiga.
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.

Estos síntomas pueden variar en intensidad a lo largo de los años o desaparecer durante períodos breves de tiempo que no suelen durar más de dos meses.