Fobias

El miedo que tienes –dijo Don Quijote- te hace, Sancho, que ni veas ni oyas a derechas. Porque uno de los efectos del miedo es turbar los sentidos y hacer que las cosas no parezcan lo que son.
Miguel de Cervantes

La fobia puede definirse simplemente como un miedo extremo. Presentan un patrón complejo de respuestas emocionales negativas a nivel fisiológico, motor y cognitivo que son desproporcionadas y desadaptadas, provocadas por la presencia o anticipación de estímulos concretos.

Tipos de miedos más comunes en la infancia y adolescencia

  • Miedo al fracaso y a la crítica
  • Miedo a lo desconocido
  • Miedo a los animales: perros, gatos, ratas, serpientes, arañas, etc.
  • Miedo al peligro y a la muerte: tormentas, alturas, agua, fuego, terremotos, ser atropellado, etc.
  • Miedos médicos: cortarse, objetos afilados, dolor, sangre, inyecciones, heridas, dentistas, médicos, etc.
  • Miedo a la oscuridad

El miedo a la oscuridad es uno de los miedos más comunes en la infancia y se distinguen 4 tipos:

  • Seguridad: muerte, alguien que va a herir o estrangular al niño, secuestradores, ladrones, etc.
  • Seres fantásticos: fantasmas, espectros, monstruos, extraterrestres, etc.
  • Características propias: sombras en la habitación, sonido del viento, ruido de golpes, etc.
  • Separación o pérdida de seres queridos: pensamientos de no poder despertar, preocupación por si los padres están en casa, preocupación por si la familia se encuentra bien, etc.

 

SÍNTOMAS

  • Aumento de la conductancia de la piel: sudoración, sensaciones como palmas de las manos sudorosas, húmedas o pegajosas, sudor frío en la espalda.
  • Aumento de la actividad cardiovascular: taquicardia, palpitaciones, dolor en el pecho, sofocaciones, escalofríos.
  • Aumento de la tensión muscular
  • Alteración del ritmo respiratorio, sensaciones de ahogo, suspiros.
  • Evitación activa : realiza una acción (dar un rodeo)  para prevenir la relación con los estímulos fóbicos ( no ver al perro)
  • Evitación pasiva: dejar de hacer una acción (no ir al dentista).
  • Alteración comportamental cuando la situación es inevitable (voz temblorosa, rabietas).
  • Evaluación de la estimulación como amenazante (ese ratón es peligroso)
  • Evaluación del repertorio conductual como insuficiente (soy un cobarde)
  • Preocupación por las respuestas psicofisiológicas (me voy a poner rojo).
  • Rumiación de respuestas de evitación (no pienso ir al dentista).
  • Expectativas de daño (el perro me va a morder).

Para que esté justificado un tratamiento psicológico en el caso de las fobias se tienen que dar las siguientes características:

  1. La respuesta es desproporcionada en relación al estímulo: aunque el estímulo fóbico es inofensivo y no constituye una amenaza objetiva, el niño reacciona del mismo modo que en situaciones de peligro.
  2. La respuesta es desadaptada: causa  malestar  clínicamente significativo, preocupación, alteraciones psicofisiológicas (gritos, llanto, rabietas), que repercuten negativamente en el desarrollo personal, ambiente familiar, rendimiento académico y relaciones sociales.
  3. Existe estabilidad temporal del temor.