TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO PERTURBADOR

El trastorno del comportamiento perturbador hace referencia a problemas de conducta en la infancia y adolescencia que implican la oposición o incumplimiento de  las normas sociales básicas de convivencia y por la oposición a los requerimientos de las figuras de autoridad, que trae como consecuencia el fastidio más o menos crónico de la convivencia con otras personas (padres, hermanos, maestros, compañeros, etc.), generando un deterioro en las relaciones familiares y/o sociales. Dentro del trastorno del comportamiento perturbador, se distinguen dos categorías:

TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE

El trastorno negativista desafiante es un patrón recurrente de comportamiento negativista, desafiante, desobediente y hostil, dirigido a las figuras de autoridad.

SINTOMAS

  • Se encoleriza e incurre en pataletas
  • Discute con adultos
  • Desafía a los adultos o rehúsa cumplir sus obligaciones
  • Molesta a otras personas
  • Acusa a otros de sus errores o mal comportamiento
  • Es susceptible o fácilmente molestado por otros
  • Es colérico y resentido
  • Es rencoroso o vengativo

Los comportamientos negativistas y desafiantes se expresan por terquedad persistente, resistencia a las órdenes y a comprometerse, ceder o negociar con adultos o compañeros. Las provocaciones van encaminadas a comprobar los límites establecidos. La hostilidad puede dirigirse a los adultos y se manifiesta molestándolos deliberadamente o agrediéndolos verbalmente. El trastorno se manifiesta en el ambiente familiar, pudiendo no ponerse de manifiesto en la escuela ni en el ambiente social. Las personas que padecen este trastorno no se consideran a sí mismos negativistas ni desafiantes, sino que justifican su comportamiento.

TRASTORNO DISOCIAL

Se define el trastorno disocial como un patrón repetitivo y persistente de comportamientos en el que se violan los derechos básicos de otras personas y/o las normas sociales propias de la edad del sujeto, manifestándose en conductas tales como agresiones a personas o animales, destrucción de la propiedad, robos o actos fraudulentos y violaciones graves de las normas. Estos comportamientos se dividen en cuatro grupos y se han manifestado tres criterios o más durante los últimos 12 meses:

Agresión a personas y animales

  • Fanfarronea, amenaza e intimida a otros
  • Inicia peleas físicas
  • Ha utilizado un arma que puede causar daño físico grave a otras personas (ladrillo, botella, navaja)
  • Ha manifestado crueldad física con personas
  • Ha manifestado crueldad física con animales
  • Ha robado enfrentándose a la víctima
  • Ha forzado a alguien a una actividad sexual

Destrucción de la propiedad

  • Ha provocado incendios con la intención de producir daños graves
  • Ha destruido propiedades de otras personas

Fraudulencia o robo

  • Ha violentado el hogar, la casa o el automóvil de otra persona
  • Miente para obtener bienes o favores o para evitar obligaciones
  • Ha robado objetos de cierto valor sin enfrentamiento con la víctima

Violaciones graves de las normas

  • A menudo permanece fuera de casa de noche a pesar de las prohibiciones paternas, iniciando este comportamiento antes de los 13 años de edad
  • Se ha escapado de casa durante la noche por lo menos dos veces, viviendo en la casa de sus padres o solo una vez sin regresar durante un largo periodo de tiempo
  • Suele hacer novillos en la escuela, iniciando esta práctica antes de los 13 años de edad.

Los niños y adolescentes con trastorno disocial pueden tener escasa empatía y poca preocupación por los  sentimientos, los deseos y el bienestar de los demás, perciben mal las intenciones de los otros, interpretándolas como más hostiles y amenazantes de lo que son en realidad. Pueden ser insensibles, careciendo de sentimientos de culpa o remordimiento. La autoestima es generalmente baja, aunque proyecta una imagen de “dureza”.

El trastorno disocial suele asociarse a un inicio temprano de la actividad sexual, beber, fumar, consumir sustancias ilegales e incurrir en actos temerarios y peligrosos. Los comportamientos propios del trastorno disocial pueden dar lugar a expulsiones escolares, conflictos legales, enfermedades de transmisión sexual y lesiones físicas producidas en accidentes o peleas.